Si usted presentó su simulacro pensando en el examen del 16 de agosto, y el 11 de agosto la CNSC lo movió al 13 de septiembre, lo primero que hay que decir es lo obvio: el momento de presentarlo ya no fue el que usted habría escogido. Nadie lo escogió — la fecha la movió la CNSC por el terremoto.
La buena noticia es concreta y no es un consuelo: su reporte no caducó. Cambió de función.
Un simulacro presentado a cinco días del examen es, en la práctica, una calificación: dice cómo le habría ido y ya no hay mucho tiempo de hacer nada con eso. El mismo reporte, con cuatro fines de semana por delante, es otra cosa: es una lista priorizada de qué estudiar, hecha con datos suyos y no con una corazonada.
Es la parte del producto que hasta el lunes valía menos, porque no había tiempo de usarla. Ahora es la que más vale.
El número global ya cumplió su función el día que lo vio. Lo que sirve hoy es el detalle: en qué ejes falló más. Ese orden —de peor a mejor— es su calendario de las próximas tres semanas, un eje por bloque de estudio, empezando por el peor mientras queda energía.
En un examen de juicio situacional hay dos maneras distintas de equivocarse, y se arreglan distinto:
La justificación de cada pregunta de su reporte le dice cuál de las dos fue. Es la revisión más aburrida y la que más cambia el resultado.
No es relleno. Su reporte queda guardado en su cuenta y no vence: releerlo a principios de septiembre, cuando ya trabajó los ejes flojos, es la forma más barata de comprobar si el repaso fue a donde tenía que ir. Las justificaciones se leen distinto cuando uno ya estudió el tema.
No le dice si va a pasar. Ningún simulacro lo dice, ni el nuestro ni el de nadie, y quien se lo prometa le está vendiendo algo distinto de lo que dice tener. Le dice dónde estaba parado el día que lo presentó, con el mismo formato del examen.
Nuestro simulacro se presenta una vez, cronometrado, como el examen. No es una restricción comercial: es lo que hace que el número signifique algo. Un simulacro que se puede repetir hasta que salga bonito mide su memoria de las preguntas, no su nivel.
Dicho eso, la regla se escribió para una ventana de días y ahora la ventana es de un mes. Si usted ya usó su intento, escríbanos: estamos revisando caso por caso y le respondemos.
Está escrito en los Términos y Condiciones, punto 8, para que no dependa de que nos acordemos.
Once de nuestros compradores están en esta situación, y la recomendación es la misma para todos: preséntelo pronto, no lo guarde para la semana antes.
La aritmética es sencilla y no tiene truco. Un reporte leído esta semana le deja cuatro fines de semana para trabajar la lista. Leído el sábado 12 de septiembre, le deja una noche. El documento es el mismo; lo que cambia es cuánto se puede hacer con él.